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Parásitos externos ó Ectoparásitos

 

El pasado mes hablamos de los parásitos internos, en este artículo  y aprovechando que se aproximan la primavera y con ello el buen tiempo hablaremos de los parásitos externos que en estos meses de calor tienen una mayor actividad. No debemos olvidar que algunos parásitos de nuestros perros y gatos pueden transmitirse ó pasar a los humanos, causando desde simples molestias, como la picadura de una pulga, a enfermedades muy graves, como la Enfermedad de Lyme. Debido a esto, es de gran importancia controlar y combatir las parasitosis de nuestra mascota, para lo cual existen diversos y eficaces tratamientos antiparasitarios.

 

Pulgas

Son insectos hematófagos, es decir, se alimentan de sangre del huésped, son de color marrón o negro y miden 1-3 milímetros de longitud. Carecen de alas y saltan hasta 50 centímetros de altura. El cuerpo de la pulga es aplanado de lado a lado. Su mordedura provoca una dermatitis local

 

 

¿Cómo afectan las pulgas a nuestra mascota?

Provocan prurito ó picor con sus picaduras, por lo que nuestra mascota se rascará, a veces con tanta intensidad que se provocará lesiones a sí misma.
Una infestación elevada de pulgas puede provocar anemia por la cantidad de sangre que extraen de nuestra mascota.
Muchos de nuestros perros y gatos son alérgicos a la picadura de la pulga, lo que puede provocar en ellos una Dermatitis Alérgica a la Picadura de la Pulga (DAPP), que cursa con alopecias, infección bacteriana, lesiones por rascado, etc.
Las pulgas pueden transmitir parásitos, como el Dipilidium caninum (ver artículo anterior de endoparásitos). La infestación ocurre cuando el animal, al mordisquearse, ingiere pulgas que contienen en su interior huevos de Dipilidium, que se desarrollarán posteriormente en el intestino de nuestra mascota

 

¿Cómo se reproduce la pulga?

Las pulgas adultas que viven entre los pelos del animal producen varias decenas de huevos al día. Estos huevos caen al suelo, alfombras, sofás, etc., y permanecen allí hasta que se convierten en larvas. Posteriormente, la larva pasa a pupa, y la pupa se transforma en pulga adulta, que buscará un nuevo hospedador. El ciclo completo puede durar pocas semanas, y a partir de 10 pulgas adultas pueden originarse 200.000 descendientes en un sólo mes.


¿Cómo se controlan?

Por todo lo expuesto anteriormente debe quedar claro que, además de controlar las pulgas que habitan sobre nuestra mascota, también debemos controlar la población de pulgas que puede estar desarrollándose en el ambiente, sobre todo si tenemos en cuenta que ese ambiente es, generalmente, nuestra casa ó nuestro patio. Debemos saber que hay estudios que indican que un animal parasitado de pulgas sólo tiene el 5% de las pulgas totales, el resto de las posibles 95% están en el ambiente.

Para controlar las pulgas de nuestra mascota existen diversos tipos de parasiticidas, como sprays, ampollas pour-on, comprimidos, etc., y para controlar la población ambiental también existen diversos productos con los que desinsectar el interior de la casa ó el jardín. (Bombas y preparados líquidos).

Debe quedar claro que si no tratamos el ambiente, continuaremos con la plaga de pulgas y las continuas reinfecciones de nuestra mascota.

 

Garrapatas

La importancia médica de las garrapatas proviene en gran medida de su papel como vectores de varias enfermedades y su amplia distribución en el entorno.
Las garrapatas son parásitos chupadores de sangre distribuidos casi por todo el mundo. Se han descrito aproximadamente 850 especies de garrapata. La familia Ixodidae es, con mucho, la mayor y más importante desde el punto de vista económico. Incluye a 13 géneros y aproximadamente 650 especies. Las especies de garrapata dura más importantes en Europa que se alimentan de animales de compañía incluyen: Ixodes spp. (Ixodes ricinus), Rhipicephalus spp. (Rhipicephalus sanguineus), Dermacentor spp. (Dermacentor reticulatus)

Todas las fases activas del ciclo vital de las garrapatas requieren sangre como fuente de nutrientes y, en el caso de las adultas, para la producción de huevos o esperma.
Son parásitos de ocho patas: parientes de los arácnidos, de los ácaros del polvo y de los de la sarna. Poseen una cabeza pequeña, pero con potentes mandíbulas para agarrarse al hospedador. Su cuerpo se va hinchando al llenarse de la sangre que chupa de nuestra mascota.

 

 

Su ciclo de vida incluye los estadios de huevo y larva, estas tienen solo seis patas y con ellas se suben a las plantas y esperan tranquilamente, incluso durante años, a que pase su "anfitrión", para saltarle encima. Se alimenta de él y se deja caer para mudar al siguiente estadio, la ninfa, que ya tiene ocho patas. Entonces repite el proceso, se sube a un hospedador y se alimenta para dejarse caer y mudar a adulto. Cuando el adulto consigue un animal, se sube a él y, además de alimentarse, tratará de aparearse. A veces, vemos una garrapata grande y otra más pequeña pegada (pueden ser varias pequeñas en torno a una grande). No se trata de su hija, sino de una garrapata macho con la que copula. La hembra se dejará caer una vez repleta de sangre, pondrá miles de huevos (hasta 20.000) y morirá.

 

 

Es cierto que algunos años habrá más garrapatas que otros, según las condiciones climáticas sean más o menos favorables
La garrapata de por sí es ya un molesto compañero, pero además puede transmitir  graves enfermedades, como la piroplasmosis, la enfermedad de Lyme, la hepatozoonosis, y otras, algunas de las cuales son zoonosis, es decir, se transmiten al ser humano. Estas patologías pueden incluso producir la muerte del animal. Todos sabemos que en nuestra zona “La bureba” tenemos una gran incidencias de “Babesiosis canina” enfermedad de extrema gravedad que puede acabar con la vida de nuestra mascota en muy pocos días. Por este motivo es importante prevenir la infestación por garrapatas y, si ésta se produce, informar al veterinario en caso de tener que acudir a él.
Por lo expuesto anteriormente es necesario adoptar medidas preventivas para evitar que éstos parásitos se hospeden en nuestras mascotas. Para ello tenemos diversas opciones, como collares, pipetas, sprays, etc.
Si, a pesar de todo localizamos una garrapata en nuestra mascota, nunca debemos de tirar de ella para arrancarla, sino que previamente debemos "anestesiarla", con un insecticida, alcohol, acetona, para que suelte sus mandíbulas y evitar que se rompa la cabeza y si quede dentro de la piel podría que producir nódulos con pérdida de pelo e infecciones y necrosis de la piel afectada.


Los Ácaros

No son insectos. Tienen cuatro pares de patas, y por tanto pertenecen al grupo de los arácnidos. Son parientes lejanos de las arañas. Algunos son inofensivos para la mayoría de los animales, como por ejemplo los ácaros del polvo o los ácaros del alimento almacenado. Sin embargo, son capaces de producir alergia en unos pocos individuos predispuestos.
Otros son patógenos y causantes de distintos tipos de sarnas (sarcóptica, demodécica, soróptica,..), y de otitis (Octodectes).

 

 

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Aspecto y motilidad de Otodectes cynotis en un gato. También conocido como "ácaro del oído" o sarna otodéctica, es un parásito habitual en nuestras mascotas y se ve más frecuentemente en situaciones de falta de higiene y/o colectivos de animales

 

 

 

Los Piojos

Son insectos sin alas. A diferencia de sus primas, las pulgas, son hogareños y no les gusta cambiar de hospedador. Además son súper-especializados: el piojo de perro no sobrevive en un gato o en el hombre. Viven arrastrándose por la piel y ponen sus huevos o liendres en el pelo de su hospedador. Completan su ciclo vital a través de estadios ninfales y adultos en el mismo hospedador. Hay dos especies de piojo: el masticador (Mallophaga) y el chupador (Anoplura). No son parásitos muy frecuentes y, en general, causan poco daño al hospedador y, como hemos dicho, son inocuos para el ser humano.

 

 

 


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